adoptar

Fui una niña y adolescente privilegiada en muchos aspectos. Uno de los más importantes y el que me ha llevado incluso a escribir esta columna semanal, es el haber tenido animales en casa. Adoptar es una acción de responsabilidad.

Un perro y cinco perras han formado parte de mi familia.  Black, Amiga, Lila, Valentina, Cleo y Ukelele. Debo sumar a Milú, la perra que forma parte de la familia de mi hermana. También a muchas perras y perros que hubo en casa de mi abuelita y abuelito, casi siempre de nombre Susi y Nerón. Hoy, cuido con mi esposa a 11 gatas/os y a una perra, Paige.

Mi mamá y papá han rescatado a dos gatas, Tarzán y Visitante. La vida nos enseñó a dejar entrar felinas/os en nuestras vidas. Mientras escribo estos nombres se me corre una lágrima. Me emociona saber cuánto me han enseñado, y quienes ya no están, cuánta falta hacen.

De los seis animales que hemos tenido en mi casa de crianza, sólo dos llegaron por una adopción, el resto fueron rescatados. La mayoría en una época en la que no teníamos más conocimientos en el tema que el querer ayudar.

Mi mamá fue la promotora y cuidadora de esos rescates.  Bueno, debo acotar que en casa siempre hubo ayuda para todos los seres, hasta donde podíamos llegar, y esa enseñanza nos la obsequió mi abuelita.

World Animal Protection (WAP), organización reconocida a nivel mundial y que tiene más de 30 años de experiencia ayudando animales nos pregunta: ¿Sabías que la hormona oxitocina, que se secreta cuando el cuerpo experimenta placer, también se secreta cuando un animal de familia y su tenedor (o persona llamada dueña) experimentan interacciones positivas entre sí? 

Entre más fuerte sea el vínculo entre la persona y su gata o perra, mayor es la posibilidad de que la persona secrete esta hormona, creando estados de felicidad y también de salud.  Por ejemplo, acariciarla por aproximadamente 10 minutos o más puede aliviar rápidamente el estrés cotidiano y bajar tu presión arterial, su compañía también puede mejorar tu salud mental al evitar depresiones.

Así mismo, se debe agregar que sacarles a caminar, correr o jugar tiene impactos positivos en sus cuerpos y los nuestros.  Niñas, niños y adolescentes (NNA) también se beneficiarán, estudios señalan que crecerán más saludables quienes hayan vivido con perros o gatos en su primer año de vida, ya que presentan menores problemas de infecciones en sus oídos, problemas respiratorios y alergias que NNA que no convivieron con estos seres.

Y entonces, si todo es tan bello con un animalito en casa ¿todas las personas deberíamos tener uno? La respuesta es no. Sólo deben tener un animal en casa las personas que le puedan dar una vida digna. Es decir, que cubra sus necesidades básicas y bienestar.

Todos los seres a nuestro cargo merecen respeto, por lo tanto, no debemos dejar que la novelería y la vanidad nos haga comprar o adoptar un animal que no sabemos si podremos cuidar por al menos unos 15 años seguidos.

Un ejemplo de lo que necesita un animal (en Ecuador, podría variar en otros países), sea este perro o gato:
  • Desparasitación luego del primer mes de vida (en ocasiones necesita una segunda desparasitación).
  • Primera vacuna séxtuple o triple felina al mes y medio de vida (En perros son 3 dosis, una cada 21 días. En gatos son 2 dosis, una cada 21 días).
  • Vacuna contra la rabia, aproximadamente a los 3 meses de vida (aplicada luego de las anteriores).
  • Cada año (hasta el fin de sus días) refuerzo de las vacunas séxtuple o triple y rabia.
  • Se sugiere un examen sanguíneo completo cada año o cada dos años máximo para controlar su salud (en muchas veterinarias también sugieren exámenes para descartar enfermedades bacterianas y/o virales).
  • Cada 3 meses, máximo cada 6 meses (2 veces al año mínimo), desparasitación.
  • En veterinarias que les interese el bienestar de los animales siempre van a sugerir que se les esterilice, opere para no tener crías, debido a los beneficios en su salud (esto puede darse a partir de los 6 meses de edad).
  • Protección contra pulgas y garrapatas (dependerá del producto la duración, la mayoría dura entre 1 y 2 meses, luego de terminar su efecto se tendría que volver a aplicar de forma permanente por el resto de su vida).
  • Alimentación de calidad que prevenga enfermedades a mediano y largo plazo (existen 3 tipos de comida balanceada: regular, premium y súper premium. Lo aconsejable es que consuman premium y súper premium. Nunca comida casera a menos que sea recetado por una profesional de la salud).
  • Hidratación constante (agua, nada más).
  • Ejercicio (salir a caminar, siempre con correa. Jugar, etc.).
  • Cariño (parece obvio, pero no. Muchos animales son desatendidos en sus mismas casas).

En ocasiones la vida nos da animales que por razones desconocidas son enfermizos, nuestro compromiso de cuidarles debe mantenerse. Y si en casa tenemos un animal de alguna raza en particular, debemos estar preparadas para atender afecciones de salud típicas de esa raza, prácticamente todas las tienen (recordemos que un animal con pelo muy largo debe vivir en climas fríos, muy grande en espacios abiertos, entre otras recomendaciones).

Libertades del bienestar animal

Como les comentaba antes, todos los cuidados anteriores deben tenerse en cuenta por un período aproximado de 15 años, eso sería bienestar.  A continuación, las cinco libertades dentro del bienestar animal según la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal):

  • Libre de hambre, de sed y de desnutrición.
  • Libre de temor y de angustia.
  • Libre de molestias físicas y térmicas.
  • Libre de dolor, de lesión y de enfermedad.
  • Libre de manifestar un comportamiento natural.

Quisiera comentar brevemente que comprar animales de compañía no debería ser una opción. Con nuestro dinero estamos participando de una cadena infinita de sufrimiento.

Las hembras (perras o gatas) pierden muchos nutrientes en cada parto, incluso los criaderos autorizados tienen a hembras que tienen más de 3 partos porque aún “son productivas”, este tema seguramente lo tocaremos a profundidad en otra columna de Huellas, sin embargo, era imperativo mencionarlo.

Para finalizar esta nota, les quiero dejar mi deseo entrañable de disculparme con los animalitos de mi familia que cruzaron el arcoíris y por los que no pude hacer más.  Podemos hacerle daño a estos seres maravillosos por acción u omisión, siempre tengámoslo en cuenta. Dejemos una huella positiva en su vida, así como dejaron en la nuestra.