Animales

En el 2016, cuando viajé a Colombia en bus, aprendí que realmente puede darse un vínculo con todos los animales.  En un evento ganadero, unas vacas se acercaron a la baranda donde yo estaba, querían que las acariciara. Al aproximarme, sentí una de las emociones más fuertes de mi vida.

Un animal, que no conocía, que no era ni canino ni felino, una vaca que la gente acostumbra a consumir (y maltratar), necesitaba de mi cariño. Quizás ¿mi protección también? Lloré mientras las mimaba y me lamían. Seguramente no estarían vivas por mucho más tiempo.

Vamos a lo hechos, a estudios realizados sobre las relaciones emocionales que podemos formar con todo tipo de animales.

La fundación Española Affinity indica que se llama antrozoología (de “ánthropos”, hombre, ser humano; y “zoon”, animal) a la ciencia que estudia las interacciones y el vínculo entre los seres humanos y el resto de animales.

Pese a que esta ciencia cuenta con menos de 40 años, las interacciones con los animales forman parte de la esencia humana desde sus inicios, como ponen de relieve las pinturas rupestres. En la actualidad, los animales no humanos participan ampliamente de la dinámica cotidiana de las ciudades.  

Interacciones

Y cuando se refiere a interacciones, habla de todas. Las positivas y las negativas. Dentro de la antrozoología encontramos a la violencia interrelacionada, tema que las comenté la semana pasada en esta columna.

Encontramos también el maltrato por acción y omisión. La acumulación de animales, más conocida como síndrome del Arca de Noé o síndrome de Noé. El manejo inadecuado de colonias felinas. Animales en situación de calle por falta de políticas públicas e ineficiencia de autoridades.

Así como también, hallamos las organizaciones sin fines de lucro que trabajan sin descanso ni recompensas para palear el abandono aunque no es su competencia legal. Oenegés que buscan acabar con el tráfico de especies silvestres/salvajes/exóticas. A las personas que de forma independiente aportan de cualquier forma al cuidado de todo tipo de animales; a quienes tenemos animales en casa/granjas y somos responsables en su trato. Estas son solo un pequeño ejemplo de las interacciones que podríamos tener con estos seres de los que depende el equilibrio de la vida en la tierra.

El trato

Según un estudio realizado por la investigadora Annika Lange de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena (Austria), que publicó Frontiers in Psychology en octubre de este año, «al ganado le gusta que lo acaricien al tiempo que se le habla gentilmente».

Lange indicó, además, que para relajar a los animales, lo que se estilaba era usar una grabación de voz humana hablada gentilmente, por lo difícil que es repetir «las mismas frases de la misma manera durante todos los experimentos». Sin embargo, descubrieron que «el habla en vivo es más relajante para nuestros animales que una grabación de voz humana», aseguró.

Añadió que «las interacciones pueden ser menos positivas cuando se tornan artificiales por la estandarización», acariciar al animal mientras le hablan directamente también generó mejorías en los estados de ánimo de las vacas.

En el 2016, World Animal Protection (WAP) logra que los Estados miembros de las Naciones Unidas (ONU) acuerden medir el impacto de la vida de los animales en los desastres naturales. Este nuevo acuerdo da más importancia a los animales y se los reconoce como una parte integral en la vida de la gente. Según WAP, mil millones de personas dependen de los animales, económica y emocionalmente.

La primátologa y antropóloga Jane Goodal es mundialmente reconocida por su trabajo con chimpancés desde 1960. Hay múltiples videos e imágenes donde se ve a los animales abrazándola a manera de agradecimiento por su buen trato. Sin embargo, hay que entender varias cosas, ella estudió el comportamiento de estos animales, de cerca y en la universidad, ha vivido, literalmente, en medio de primates por 60 años.

No ha interferido en el modo de vida de estos animales, al contrario, ha luchado incansablemente para que se mantenga intacto el territorio y su entorno natural. Una persona común, que no tiene todos los antecedentes mencionados, no puede, ni debe realizar algún tipo de acercamiento con estos animales.

Animales silvestres

Lo mismo pasa con cualquier animal que no se lo considere domesticado. Silvestres como las iguanas, culebras, delfines, búhos, tigrillos y cientos de miles más, deben permanecer en su hábitat.  Nuestra interacción con esos animales NUNCA debe ser física a menos que tengamos la preparación suficiente para darles atención médica,  si lo necesitan.

Debo confesar que en cada momento de mi vida me han apasionado todos los animales. Cuando era niña y veía los documentales de Jacques Cousteau, estaba maravillada por las ballenas y demás seres marinos. En mi adolescencia tuve el privilegio de tener acceso a la televisión por cable y me enamoré una vez más de los animales africanos, australianos, y de tierras tan lejanas que sólo podía imaginar viajar hacia allá. Ahora, de adulta, puedo decirles que sigo hechizada por los animales no humanos, la gran diferencia la marca el conocimiento de las cosas a nuestro alrededor.

La vida me ha llevado a conocer cómo son las realidades de las personas en una sociedad tan heterogénea que es muchas veces realmente difícil de procesar, de entender y aceptar.  Esas son las realidades que circundan a los animales y por lo tanto definen su vida, lastimosamente. Nuestra interacción con los animales, va a acabar con estos seres espléndidos, o los va a salvar. Depende de cada una de nosotras, las personas.

Foto: Estefanía Pareja

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