animales

Los animales no humanos sienten. Se alegran. Se entristecen. Tienen muchas emociones bastante notorias. Si supuestamente somos “la raza superior”, ¿por qué la humanidad los maltrata, los explota, se aprovecha de estos nobles seres? Caso de estudio. ¿Nuestra forma de vida tiene relación alguna con lo que le hacemos a los animales? Sí, y mil veces sí.

Érase una vez unos monitos… y luego de aproximadamente doscientos mil años de “perfeccionamiento”, resulta que la humanidad también forma parte del reino animal, solo por si lo desconocías o por si lo dudabas, nos consideran así por nuestra evolución, características y capacidades.

Pertenecemos al grupo de los vertebrados, mamíferos y científicamente nos dicen Homo Sapiens, significa hombre sabio en latín. En efecto, las personas poseemos características que a los animales no humanos les escasean. Como tener 5 dedos. Caminar erguidos. Poder nadar, correr o volar si nos lo proponemos. Y el raciocinio, lo que nos permite detenernos y pensar en lo que haremos. La efímera razón.

Sin embargo, ¿estamos usando realmente esta peculiar característica? que quizás sea un don divino o de procedencia etérea o producto de una muy calculada evolución luego del Big bam. Venga de donde venga, últimamente está en casi completo desuso, no lo digo yo, lo dicen las estadísticas.

Relación de violencia

A continuación, unos ejemplos de lo que le hacemos a los animales no humanos y a la naturaleza: El FBI (Federal Buro of Investigation) conoce la relación entre la violencia hacia los animales y hacia los humanos, se llama violencia interrelacionada, y utilizan esa relación para la elaboración de perfiles de asesinos en serie.

Se encontraron también antecedentes de crueldad con los animales en exhibicionistas (30%), acosadores sexuales (36%), acosadores sexuales encarcelados (46%), violadores convictos (48%) y asesinos adultos (58%) (Ascione, 1993).

El tráfico de animales se ha convertido en la principal amenaza para la superviviencia de especies de todo tipo, sobre todo exóticas, salvajes y silvestres. Muchas en peligro de extinción.

Este delito, promovido por poderosas mafias internacionales y equiparables al volumen de negocio del tráfico de drogas y el de armas, es un crimen contra la naturaleza en el que se enriquecen unos pocos, pero en el que perdemos todas las personas.

Súper bacterias

Tratar a los animales con crueldad y mantenerlos en malas condiciones puede generar virus que afectan a la humanidad, como el COVID-19. Es difícil imaginar un desafío mayor para nuestros sistemas de salud, pero hay una bomba de tiempo en las granjas de producción industrial (reses, cerdos, gallinas, etc.) que podría empeorar la crisis de salud pública: las súper bacterias.

Los animales no son nuestros para experimentar, comer, vestir, usar para el entretenimiento ni abusar de ellos en ninguna forma. El reloj climático, de la ciudad de Nueva York en Manhattan ha sido reprogramado para mostrar el tiempo que tenemos para detener el calentamiento global en unos 7 años, de lo contrario, los impactos serían irreversibles. 

Posturas hay muchas, lo cierto es que las personas dañamos de muchas formas a los animales no humanos y eso tiene efectos secundarios que se ven reflejados en la naturaleza. En cómo cambia el clima constantemente, en cómo “sorpresivamente” nos encontramos con animales silvestres dentro de nuestras casas, entre otras situaciones. 

La OIE (World Organisation for Animal Health) en su Código Sanitario para los Animales Terrestres (2017) destaca la necesidad de un tratamiento humano para los animales y subraya que la buena calidad de las investigaciones depende del bienestar animal. Todas las personas que emplean animales son responsables del estricto respeto de estas recomendaciones (artículos 7.8.1 y 7.8.3).

La palabra bienestar según la Real Academia Española de la lengua: 

1. Conjunto de las cosas necesarias para vivir bien.

2. Vida holgada o abastecida de cuanto conduce a pasarlo bien y con tranquilidad.

3. Estado de la persona en el que se le hace sensible el buen funcionamiento de su actividad somática y psíquica.

El bienestar animal debe tener 5 libertades según la OIE:

1. Libre de hambre, de sed y de desnutrición.

2. Libre de temor y angustia.

3. Libre de molestias físicas y térmicas.

4. Libre de dolor, de lesión y de enfermedad.

5. Libre de manifestar un comportamiento natural.


Si leemos detenidamente, nos daremos cuenta de que el bienestar para humanos y para no humanos es bastante similar. ¿Es realmente tan difícil darles bienestar a los animales? La respuesta a esa pregunta radica en cómo los seres humanos nos tratamos mutuamente. 

Cada día hay mayor cantidad de violaciones de todos los derechos humanos, son solo 30 artículos, y sin embargo, podría apostar mi apellido a que más del 70% de la población no los conoce, mucho menos los entiende y por lo tanto, no los puede garantizar ni evitar vulnerarlos. 

La humanidad está perdiendo su humanidad, por más redundante que suene.  Los animales y la naturaleza, que son vitales para el equilibrio de toda la existencia, pasan a ser la «última rueda del coche».

 Animales humanos y animales no humanos ¿causas relacionadas?, por supuesto que sí. Los animales humanos estamos acabando con todas las demás causas y seres. Con lo que comemos, con lo que bebemos, con nuestra forma de trabajar y producir, con la forma en la que abusamos de los recursos no renovables, y muchas otras.

Informémonos y hagamos hasta lo imposible para mejorar nuestro entorno. De eso depende nuestra vida.

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