Guayaquil policías acusados delitos

Sobre los escritorios reposan carpetas manilas. Cada una contiene varios folios con expedientes judiciales. Se tratan de los 537 procesos que lleva la Policía Nacional en defensa de los uniformados, durante acciones ocurridas «en el ejercicio de su labor». La cifra corresponde a los casos presentados en Guayaquil, en dos años de creación del Departamento de Defensa Institucional de la Policía Nacional.

De ese numérico, 18 casos corresponden a situaciones en las que hubo 18 muertos; 13 procesos son sobre extralimitación en la ejecución de un acto de servicio; 30 por daño a bien ajeno; y 58 por accidentes de tránsito, entre otros.

Este departamento, en la zona 8, lo conforman 11 policías profesionales en materia jurídica. Ellos son los encargados de asumir la defensa técnica de sus compañeros, cuando los agentes son denunciados por «hacer uso de su deber constitucional» o de la «legítima defensa» propia y de terceros, en alguno de los delitos antes mencionados.

También se encargan de sancionar a los gendarmes que no actúen conforme a los principios constitucionales y policiales. El mayor Byron Osejo, jefe zonal de esta área, señaló que la labor policial siempre «limita un derecho» como la movilidad, la libertad.

AñoNúmero de procesos que lleva el Departamento
201888
2019269
2020180
Total:537
Fuente: Departamento de Defensa Institucional de la Policía Nacional

Un agente de la Unidad Nacional Antisecuestro y Extorsión (UNASE) disparó contra un sospechoso, cuando este intentó accionar el arma contra el uniformado durante un intento de robo. Esto ocurrió el pasado 17 de octubre, en Urdenor, norte de Guayaquil. El supuesto delincuente murió.

El agente habría actuado en «legítima defensa», haciendo uso de este artículo 30.1 del Código Orgánico Integral Penal (COIP). Según el relato del agente, intentó persuadir al sospechoso con la verbalización. Luego, al ver el riesgo, actuó con su arma de dotación.

Osejo manifestó que el uso de arma de fuego está permitido «exclusivamente para los funcionarios a cargo de hacer cumplir la ley». También comentó que los agentes están capacitados para hacer uso de la misma y recordó que los policías actúan siempre basados en el respeto a la vida y con la consigna de causar el menor daño.

Si la consigna es causar el menor daño, ¿qué pasa en estos casos en los que se produce una muerte?

«Como policías lamentamos la pérdida de una vida humana. Sentimos dolor y nostalgia. pero usted debe enteder que está en riesgo mi vida y la de terceros. y la ley me ampara en tres figuras de antijuricidad, estipulados en el artículo 30 del Código Orgánico Integral penal. El estado me legitima proteger mi vida y la de terceros», Osejo.

Extralimitación del ejercicio policial

Este uso del arma de fuego y la legítima defensa se analiza bajo tres parámetros. Ese es el primer paso para determinar si el departamento debe y puede asumir el amparo legal de un uniformado. Osejo señaló que los policías deben estar cumpliendo su deber y que el incidente sea consecuencia del mismo.

Aunque no precisó cifras, el jefe policial enfatizó en que hay casos en los que los gendarmes se alejan del cumplimiento del deber y cometen infracciones o delitos. «Un policía puede cometer conductas delictuosas por acción u omisión», dijo. Además explicó que cuando esto sucede, no se puede defender a los agentes, pues «no están en ejercicio de su labor, no actúa». Entre esos delitos, constan extorsión y concusión como los más comunes.

Un caso de presunta omisión ocurrió el 19 de enero de 2019 en Ibarra, cuando varios uniformados presenciaron el asesinato de Diana Carolina. Ella estuvo retenida por tres horas, amenazada con un cuchillo, y los policías no actuaron. Sim embargo, Osejo comentó que en ese tiempo, el uso del arma de fuego no estaba reformado el COIP y eso limitaba la acción policial.

También puntualizó que hay casos en los que como institución siente la afectación, se transforman en parte denunciante y presentan denuncias contra dichos agentes.

¿Cómo determinan que el agente usó la legítima defensa y no se extralimitó en su ejercicio?

«Nosotros tenemos un parámetro, el principal es que el policía esté en ejercico de sus funciones o en consecuencias de su deber. Hay casos de servidores que se alejan de la misión constitucional y hace cosas completamente diferentes. este departamento jamas moverá un dedo para defender a estas personas», Osejo.

Agentes heridos a manos de presuntos delincuentes

En Guayaquil, según Osejo, no se han presentado casos de policías asesinados a manos de presuntos delincuentes. Sin embargo, sí se han registrado agentes agredidos con lesiones, disparos, entre otros. Un último caso se presentó el pasado 29 de septiembre en La Garzota, en el norte de la urbe porteña. El cabo segundo Diego Loza fue herido de bala durante un enfrentamiento cuando impidió que varios sujetos asaltaran a una mujer.

Así mismo, el 3 de agosto de 2020, seis uniformados resultaron heridos durante un amotinamiento en la Penitenciaría de Guayaquil. Uno de ellos perdió un ojo. Otros dos fueron disparados en sus extremidades inferiores y uno sufrió contusiones.

«El actuar del policía es sumamente complejo y cuando usa el arma, se le pasa toda la vida por delante. Piensa en su familia, en su esposa, en sus hijos y en las situaciones legales. En un instante tiene que tomar una decisión y si está en juego mi vida y si mañana le llego a faltar a mis hijos».

Mayor Byron Osejo