Estafas

Una de las últimas pruebas de estafa en Ecuador, viralizadas en redes sociales, fue la ‘del sobrino más querido’.

Se trata de una llamada que dura 10 minutos. Una mujer, quien reside en la ciudad de Babahoyo, recibe una llamada a su celular. Del otro lado de la línea la voz de un hombre joven le dice “buenos días tía cómo le va”. Titubea con la mujer quien pregunta con cuál de sus sobrinos habla, y él por no lanzar un nombre, le dice que es con el más querido.

Después de que la mujer menciona el nombre de uno de sus familiares, pensando que podría ser él, el hombre asume esa identidad. Luego de hacerle varias bromas a la mujer, finge llorar y dice que ha sido detenido en un operativo de control de tránsito por la Policía Nacional. Junto a un supuesto teniente, quien también interviene en la conversación, intentan convencer a la mujer de negociar depositando a una cuenta $400.

Finalmente, la mujer sospecha de la historia y de la voz del joven, que no se parece a la de su sobrino. Lo pone a prueba. “Esa voz no es tuya, ¿cómo se llama tu último hermano?”. Y el antisocial deja de responder. Así la mujer se zafa de esa situación y no se deja convencer.

Desde el pasado mes de abril, varios audios, videos y reclamos de estafas circulan en las redes sociales, con esa misma modalidad: llamadas telefónicas.

Desde el 1 de enero de este 2020, según el registro del sistema ECU 911, a nivel nacional, se han alertado de 570 estafas. De esa cantidad, las 508, se registraron a partir del 16 de marzo, cuando inició el confinamiento domiciliario por el coronavirus. Es decir, la mayoría de ellas ha sido durante la pandemia de la COVID-19.

Del total de esas alertas, desde inicios del año, solo en Guayaquil, se han reportado 129 denuncias por estafas. Esta última cifra se aleja mucho a las manejadas por la Policía de la Subdirección Nacional de Investigaciones de Delitos contra la Propiedad (Sidprobac ) de la Zona 8 (Guayaquil, Durpán y Samborondón).

“A nosotros nos llegan solo las denuncias por flagrancias, es decir cuando el delito se comente dentro de las 24 horas. De lo que va de este año, hemos resuelto de Guayaquil, 18 casos de estafas. En todo el año del 2019 atendimos 28 casos”, dice el capitán Leonardo Pijal, jefe subrogante de la Sidprobac.

Las llamadas telefónicas y las redes sociales son las dos principales herramientas que usan los estafadores para llegar a las víctimas, menciona. A través de las llamadas, explica el capitán, la modalidad del engañar a la víctima diciendo ser su familiar para pedir depósitos de dinero, no es nada nueva, pero sí ha tomado fuerza desde que iniciaron las restricciones por el coronavirus, según los casos llegados y atendidos en su oficina.

La Policía Nacional y el la Agencia de Regulación y Control de Telecomunicaciones (Arcotel), incluso, desde el pasado mes de junio, emprendieron una campaña para prevenir a la ciudadanía sobre llamadas internacionales de fraude, recomendando no devolver las llamadas y reportar los números telefónicos.

La redes sociales, son un escenario más amplio para las estafas. Es allí, dice el agente, desde donde normalmente los estafadores extraen información de la víctima, como su número telefónico, correo y dirección domiciliaria. Las estafas desde Internet son bidireccionales. Es decir, estafa el supuesto comprador a quienes realmente sí promocionan productos en Internet o los supuestos vendedores a los clientes.

“En las últimas tres semanas, de lo que, como Sidprobac estamos atendiendo más, es que los estafadores se hacen pasar como compradores y hacen pagos con depósitos falsos o cheques sin fondos. Otros citan a los vendedores en un lugar apartado para que les entregue el producto y cuando ya están allí, los asaltan. Cuando los estafadores son los vendedores, nunca el que hizo la negociación con la víctima va al encuentro sino que va un tercero, porque generalmente se manejan por red delictiva. O exigen que el depósito se haga, a aveces a cuentas del exterior”, explica y advierte

Recomendaciones

El jefe de la Sidprobac recomienda a la ciudadanía, no proporcionar el número telefónico personal o de la casa a personas extrañas ni publicarlos en redes sociales. Tampoco dar su cédula de identidad, porque puede ser mal utilizada.

Intentar que los negocios o comparas que se hacen, se den de manera física, antes de hacer cualquier depósito y que las citas para la entrega o recibo de productos comprados, sea siempre en lugares públicos concurridos que tengan cámaras de seguridad.

No contestar números telefónicos del extranjeros y reportarlos al ECU 911.

No hacer depósitos a supuestos familiares que llaman y dicen necesitar ayuda económica urgente. Deben cerciorarse de que efectivamente se trata de un familiar, a través de prueba, como hizo la señora de Babahoyo.

Denunciar a la Fiscalía y Policía de que fue víctima de una estafa. Pues cuenta el capitán, muchas de las víctimas, por vergüenza o comodidad, prefieren no denunciar.

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