Los bloques forrados con cinta de embalaje café estaban escondidos en un camión. La revisión del pesado automotor permitió el decomiso de 1.114 paquetes con droga por parte de la Policía. El hecho ocurrió en el sector de Guayllabamba, en el noreste de Quito, provincia de Pichincha.

El operativo, denominado “Millares”, dejó también tres personas detenidas. Según agentes de la Unidad de Investigaciones Antinarcóticos (UIAN), entre los aprehendidos están dos hermanos quienes eran los encargados de custodiar la carga ilícita y dar seguridad. Ninguno de los implicados registra antecedentes penales.

Ellos pertenecerían a una organización dedicada al tráfico de drogas. De acuerdo a las investigaciones, la cocaína provino desde Colombia y estaba oculta en compartimientos secretos entre la cabina y el cajón de madera del camión. “A simple vista el vehículo parecía vacío”, detalla un informe policial.

La droga estaba marcada con distintos logotipos. Su destino era Manabí y posteriormente, el extranjero. Foto: Cortesía Policía Nacional.

La carga ilícita dio un peso total de 1.1 toneladas y tenía impreso los logotipos de ‘Baron’, ‘Herradura’, ‘Unico’, Callo y 2020. La droga, según los agentes, estaba valorada en 2’450. 800 de dólares e iba a ser trasladada hasta la provincia de Manabí para su posterior envío al extranjero.

Este tipo de organizaciones narcodelictivas usan la Costa ecuatoriana para el tráfico de drogas, usando la modalidad de lanchas rápidas o ‘go fast’, a través del corredor del Pacífico.

La droga dio un peso aproximado de 1.1 toneladas y estaba valorada en $2’450 millones. Foto: Cortesía Policía Nacional.

Libertad para dos de los detenidos, tras audiencia de flagrancia

Los detenidos fueron trasladados hasta la Unidad de Flagrancia de la Fiscalía de Pichincha, donde se realizó la respectiva audiencia. En ella, el juez ordenó la prisión preventiva para uno de los tres implicados, por el delito de tráfico de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización. Esta infracción está tipificada en el art. 220 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), con una pena privativa de 10 a 13 años si es a gran escala.

Las dos personas que fungían como custodios del alcaloide, quedaron libres, puesto a que “No se ha determinado nexo causal (…) no se ha determinado que estaban custodiando, no hay armas y además no tienen antecedentes penales”, cita el documento de la audiencia. Por eso, el juez no calificó un delito flagrante.

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